Telegram y la memoria de tu teléfono

Por ahí, corre la leyenda urbana (en la que yo tambien he caído) de que los contenidos de Telegram que recibes de los grupos, canales o chats simples con tus contactos, no ocupa espacio, o dicho de otro modo, no consume la capacidad de almacenamiento de tu dispositivo (telefono, tableta o pc).
No es exactamente así. Pero afortunadamente mucho más gestionable. Veamos:

Si usas Telegram y te has dado cuenta de que la aplicación se está comiendo gran parte del almacenamiento disponible en tu móvil, aquí te contaremos cómo puedes configurar Telegram para evitarlo. De este modo, podrás controlar cuánto espacio usa Telegram, sin tener que renunciar a tus valiosos archivos, fotos y vídeos enviados y recibidos.

¿Cuánto ocupa tu Telegram? La respuesta depende de cuánto lo uses. La aplicación en sí ronda los 60 MB estos días, a los que hay que sumar datos y caché. Si estás en muchos canales donde se comparte contenido multimedia con frecuencia, el tamaño de esta caché puede aumentar bastante.

Si quieres ponerle límite, las opciones de Telegram te permiten establecer cuánto tiempo quieres mantener el multimedia en tu móvil, así como borrar la caché desde la aplicación. Ninguna de estas dos opciones borra las fotos o vídeos de Telegram, que siguen estando disponibles en la nube de la aplicación (y se vuelven a descargar si vuelves atrás a los mensajes en donde se enviaron).

Para configurar el uso de almacenamiento de Telegram en Android deberás abrir el panel la aplicación y tocar en Ajustes. Entra entonces en Datos y almacenamiento y, por último, toca en Uso de almacenamiento.

Aquí encontrarás los dos ajustes relacionados con el uso de almacenamiento de Telegram. El primero está arriba del todo y recibe el nombre de Conservar multimedia. Puedes elegir de 3 días a sin límite (la opción predeterminada) y determina que las fotos y vídeos más antiguos a lo ahí especificado se borrarán del móvil para liberar almacenamiento, a no ser que accedas a ellos.

De este modo, si estableces la opción a 1 semana, las fotos que hayas recibido hace más de una semana se borrarán del móvil, pero seguirán estando disponibles en la nube de Telegram. Por tanto, si vuelves atrás en el chat las fotos se volverán a cargar y no las pierdes.

La segunda opción es Borrar caché de Telegram, que abre un panel donde se te indica qué tipo de caché tiene Telegram guardado en tu móvil en ese momento: fotos, vídeos, archivos, música, mensajes de voz y otros. Puedes marcar que se borren todos o solo algunos, marcando y desmarcando las casillas. Como en el caso anterior, se borra la caché de tu móvil, pero todo seguirá estando disponible -previa descarga- si vuelves atrás en el chat.

En resumen, estos son los pasos que debes seguir para configurar el uso de almacenamiento de Telegram en un móvil Android:

  • Abrir el panel lateral
  • Entrar en Ajustes
  • Tocar en Datos y almacenamiento
  • Entrar en Uso de almacenamiento
  • Cambiar Conservar multimedia a un periodo más corto en vez de Sin límite (como 1 semana o 1 mes)
  • Pulsar Borrar caché de Telegram
Información e imágenes obtenidas de la Web Xatakandroid.com

Estimados:

 

Dicen que el roce hace el cariño y esto parece ser cierto incluso cuando el roce, no es más que interacciones en este mundillo, por cierto de capa caída, que son los blogs. Y digo esto porque no puedo negar que me resulta desagradable pensar que muchos me colocaréis en el baúl de los olvidos. 
Tengo muchísimos defectos, pero entre esos, no está el de no hacer aquello que promulgo.
En varias entradas he tratado de comentar sobre el tema de la privacidad y sobre la gran voracidad de las principales redes sociales (que no son muchas) a la hora de capturar datos y datos cuya capacidad influenciadora en diferente áreas (política, desarrollo social, comercio, opinión política) cada vez es efectiva; para mal , por supuesto. 
Y me desespera ver las reacciones de mis lectores, que siempre, o casi siempre, piensan que me refiero a “sus datos personales”.  No señores, no. No van por ahí los tiros. Usted, Sr. Pepito, no es el centro del mundo. Ni tampoco lo es su amigo, ni su vecino, ni el alcalde de su pueblo, ni el taller donde arreglan su coche. Individualmente ellos, no son absolutamente nada. Cero. 
Pero cuando los algoritmos empiezan a relacionar lo que usted dice, lo que usted pide, a quien se lo pide y quien se lo dice, todos esos datos empiezan a conformar perfiles que no son personales, pero que tienen una potencia inusitada sobre, posteriormente, crear herramientas de influencias diversas sobre las capas, áreas o zonas ( o como quiera llamarlo) de la sociedad. 
Eso, esa red que usted y los suyos van conformando son los proveedores. No usted como individuo, sino usted como ladrillo de una pared social. Los datos de comportamiento, preferencias, etc. etc. 
Así vemos como un vendedor de libros (Amazon) en diez años se ha convertido en la tienda del mundo y no de libros solo precisamente; de todo. Al punto de que ya se ha convertido en grupo de inversión y está diseñando (y no tardará en conseguirlo) ser banco propio. 
Facebook, un juguete universitario es ahora el monstruo más voraz, devorador de intimidades. Pero los culpables somos nosotros. 
Cuando asistimos a aquella espectacular lucha entre Facebook y Google Plus, empecé a sospechar de la pasividad de Google. Claro, ellos no necesitaban para nada una red social, porque habían inventado y desarrollado la red suprema: ANDROID.  
¿Cuántos dispositivos están usando a diario el sistema operativo Android? —Más de dos mil quinientos millones. Obviamente supera a Facebook o Whatsapp.
Y yo pregunto: ¿Sabes que has firmado para poder disfrutar del sistema operativo que mueve tu dispositivo, sea teléfono o tablet?  —No, no lo sabes y si me dices que sí, difícilmente te voy a creer.
¿Y a dónde quiero llegar con toda esta parrafada?
A nada. Que cada cual cargue con su personal artritis reumatoide o su hipertensión. E igualmente que cada cual se mueva como quiera en este complicado mundo 2.0
No lo puedo evitar del todo, pero sí puedo gestionarlo frenando en lo posible y a nivel personal, el crecimiento de esos enemigos que nos han sido sobreañadidos. 
Por eso: 
★Mi email principal ya no es un Gmail.
★Mi Facebook, permanecerá inactivo (cosa que le castiga más, que si lo eliminara)
★Diversificaré al máximo mis servicios de mensajería minimizando al máximo Whatsapp y priorizando Telegram, hoy por hoy, cero sospechoso de invadir privacidad (al contrario)
★No usaré para absolutamente nada, servicios como Google Drive, Google Fotos.
★Dejo de usar el Google Calendar. Hay alternativas superválidas. 
★Dejo de participar en la inclusión de fotos en Google Maps
★Y todo lo demás que pueda hacer, para diversificar servicios. Se trata de no alimentar a los grandes monstruos. 
★Y tampoco este blog se escapa de esta decisión: Mi prioridad se desplaza a WordPress (mientras se mantenga como ahora, porque ya apuntan por ahí “asociaciones con Google”) 

Y es aquí cuando vuelvo al principio: 
Perderé muchas interacciones vuestras, pero yo seguiré visitando vuestros blogs y comentando siempre que piense que lo que pueda decir es mejor que estar callado. Gracias!

Voracidades

 Se trata de un Rorcual Tropical (Balaenoptera edeni) utilizando un método de alimentación conocido como “Trap Feeding” o “Trampa de Alimentación” en las costas del Golfo de Tailandia.

Para mi, una imagen simbólica de como nos atrapa y utiliza para su beneficio, el conglomerado de redes sociales y de como somos nosotros los que las alimentamos.  Si la sociedad no es capaz de diversificar los servicios y no permitir que esos monstruos puedan crecer hasta las dimensiones que hablan de miles de millones de usuarios, seremos victimas de su voracidad.  

Que una red social crezca no debería ser un problema. Su tamaño no es el problema. Su problema radica en su voracidad; en el propósito real para la cual es concebida. El problema está en lo que se le permite y lo que no se le permite hacer.  El desafío estaría en no permitirles posiciones dominantes. 
Pero para que eso ocurra, para que se pueda frenar el descontrol y el abuso, lo primero que debe ocurrir es que los representantes políticos tengan la suficiente cultura y conocimiento del fenómeno que representan las redes. Conocer bien los peligros que pueden derivarse de su capacidad de recopilación de datos. Y lamentablemente esto, nos está costando demasiado.

Si en la época medieval, el feudalismo y la dependencia del pueblo hacia el señor feudal y su castillo, solo era superado por el abuso de éste último aprovechando esa relación de dependencia, lo que pueda ocurrir ahora con ese embeleso hipnótico y aborregante hacia los servicios (casi empre artificiosos) de las redes, hará que lo medieval parezca un chiste. 

Preguntas

Mientras siga habiendo animales racionales a los cuales les sea más fácil creer que su origen es el resultado de un soplo divino sobre un poco de barro, que no el  fruto de un largo proceso evolutivo que incluye el tránsito por especies previas, sujeto a las dinámicas de prueba y error, acierto y desacierto constante, ese proceso continuará siendo más lento y doloroso de lo necesario; continuará siendo sobreabundante en errores y escaso en aciertos. 
En un determinado momento de esa larga cadena de acontecimientos evolutivos, la consciencia del yo y posteriormente la inteligencia, empezaron a manifestarse. Ese comienzo es indefinido y prácticamente imposible de determinar. Hay incluso quien piensa que los actuales niveles de inteligencia son solo una sombra, una insinuación de lo que realmente, como herramienta, debería ser. Debe llegar a ser.
La inteligencia evoluciona en función de los retos y demandas a las que se ve sometida. A más preguntas, más respuestas.
Por eso, algunos pensamos que cualquier pretensión, de verdades absolutas, de éticas encerradas en sí mismas, como muchas religiones proponen, son nefastas para nuestra naturaleza humana. El raciocinio, siempre crecerá a base de desarrollar preguntas y no a base de acatar respuestas.
Me gusta pensar que la inteligencia es la máxima expresión de lo vivo. Y si lo vivo se mueve, la inteligencia también debe hacerlo consecuentemente. A nadie se le escapa -a poco que piense- la plasticidad de la ética. No hay absolutos en la ética. La ética puede en determinadas circunstancias, estirarse como la goma de mascar. Pero eso no quiere decir nada más que como el resto de lo sujeto a evolución, también está sujeto a los procesos de acierto y desacierto. 
¿Fue ético matar a la perrita Laika y a los cientos de gatos, monos, ratones, moscas y otros insectos, en los primeros pasos de la carrera espacial? Algunos dirán que si; otros que no. ¿El valor ético sigue siendo hoy en día, igual que entonces? 
Sirva este ejemplo, para intuir el hecho de que respuestas contundentes no nos llevan a ninguna parte, mientras que las preguntas nos conducen a un acierto más afinado
Apostemos pues por las preguntas y  evitemos respuestas fundamentalistas.

 

El silencio de los corderos

 Como si de corderos prestos a ser degollados se tratara. Así mantenemos nuestra actitud pasiva y derrotada. Borregos sin criterio. Mas “programados” que educados y con el constante pensamiento en el centro de la frente: “Vaya yo caliente, ríase la gente”
Pagamos la electricidad más cara de Europa con diferencia, pero eso si; caen cuatro copos de nieve (esta vez Filomena ha soltado más de cuatro), tenemos un temporal de viento, o simplemente se sobrecarga una línea (por falta de previsión de las compañías) y ya tenemos pueblos enteros horas y horas sin energía, con ancianos “pelándose” de frío y con dificultades derivadas, de toda índole.
En otra área, diferenciada y seguramente para algunos mucho menos importante, con lo cual discrepo:
Usamos alegremente Whatsapp. Nos obliga a admitir y firmar una nueva política de privacidad, mediante la cual, los datos que generan nuestros contenidos de mensajería (desde un saludo a tu primo del pueblo, hasta un meme político o una espontánea expresión de disconformidad con algún hecho político) serán compartidos y añadidos (como datos) a la enorme maquinaria feudal que supone Facebook. Y nos quedamos tan anchos sin siquiera tratar de saber que implicaciones conlleva. 
Y a mi que me importa, contestan muchos cuando les hablas del peligro de las violaciones de privacidad. No tengo nada que ocultar… Cretinos!
Son los mismos que luego protestarán a grito pelado cuando se informa de la posibilidad de llevar un registro de vacunados de la Covid. 
Por cierto, por si a alguien le interesa hay alternativas muy viables a Whatsapp:
Por un lado está “Telegram” aunque más parece una mezcla de Twitter y Whatsapp, gracias a sus canales temáticos. 
Y luego está “Signal” que simplemente es un Whatsapp mejorado y que está creciendo como la espuma en los países donde la consciencia popular sobre estos temas es más manifiesta.
En España no; aquí seguimos balando con la aplicación propiedad de Mark Zuckerberg

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