Décadas

Una enfermera reza en los pasillos de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Rafik Hariri el 15 de enero del 2021 en el sur de Beirut, el Líbano. Aunque la pandemia sigue devastando comunidades de todo el mundo, las campañas de vacunación y la vigilancia del virus podrían hacer que, a la larga, la COVID-19 se parezca más al resfriado común.
FOTOGRAFÍA DE DIEGO IBARRA SANCHEZ, GETTY IMAGES

A medida que la COVID-19 sigue su curso, el resultado más probable a largo plazo es que el virus SARS-CoV-2 se vuelva endémico en muchas partes del mundo y que circule constantemente entre la población humana, aunque causando menos casos graves de la enfermedad. Con el tiempo —dentro de años o incluso décadas—, la COVID-19 podría transformarse en una enfermedad infantil leve, como los cuatro coronavirus humanos endémicos que causan el resfriado.

El propósito de esta entrada, no es hacer un robo descarado o un copia y pega del artículo en National Geographic. Considéralo un toque de campanita para llamar tu atención e invitarte a leer la totalidad del artículo. PINCHA AQUÍ

Qué ilusión!!

Ahora, ya solo me falta la papeleta para ir a votar. Que ilusión!

La imagen destacada (cabecera) es el campanario de la iglesia del pueblo de Sils, donde seguramente el peligro a la hora de ejercer el voto será mínimo, lo cual no me impide ser un tanto crítico, pensando en otros lugares donde la seguridad indudablemente estará en entredicho.

Hikikomori: mejor prevenir que curar

Te estás transformando en un “hikikomori”…?
Espero y deseo que no, porque no es un escenario agradable, no es nada halagüeño ni nada deseable. Y el actual caldo de cultivo con tantos meses de distanciamiento social, de movilidades restringidas y las consecuencias psicológicas que ya empiezan a verse proliferar en nuestra sociedad, pintan un panorama previsiblemente malo.
Siempre ha habido “hikikomori” tanto en Japón que les ha dado nombre, como en el resto del mundo. Nuestra sociedad y nuestra forma de vida de por si con una jeraquía de valores trastocada, es la que hace posible que los individuos tengan cada vez menos amigos y los sustituyan por los “supuestos amigos virtuales”. Se sienten satisfechos con tener 500 amigos en Facebook y una lista de contactos en Whatsapp que no tiene relación con los amigos presenciales con los que se relaciona en su vida.
En su jornada, enviará un buen numero de mensajes, memes, saludos y diferentes acciones baladís. En cambio, será incapaz de saludar a sus vecinos en el rellano de la escalera.
Y ahora con la pandemia que nos ocupa, el aislamiento se ha multiplicado

Pero… ¿Qué es un hikimori?
Hikikomori ひきこもり significa literalmente apartarse, estar recluido; y es el término adoptado por la sociedad japonesa para referirse al «aislamiento social agudo». Se refiere al fenómeno social consistente en personas apartadas que han escogido abandonar la vida social; a menudo buscando grados extremos de aislamiento y confinamiento, debido a varios factores personales y sociales en sus vidas. En Japón, suele afectar a más hombres que a mujeres.

El término se usa tanto para referirse al fenómeno sociológico, como a las personas que pertenecen a este grupo social. En la terminología occidental, este grupo puede incluir a individuos que sufren de fobia social o problemas de ansiedad social. Esto también puede ser originado por agorafobia, trastorno de personalidad por evitación o timidez extrema. Y ahora podemos añadir el temor al virus y la Covid.

Mientras que algunas personas sienten presión por parte del mundo exterior, y padecen agorafobia o fobia social, un hikikomori reacciona con un completo aislamiento social para evitar toda la presión exterior. Pueden encerrarse en sus dormitorios o alguna otra habitación de la casa de sus padres durante periodos de tiempo prolongados, a menudo años. Normalmente no tienen ningún amigo, y en su mayoría duermen a lo largo del día, y ven la televisión o juegan al ordenador durante la noche.

El aislamiento de la sociedad normalmente comienza de forma gradual, antes de que el hikikomori cierre con llave la puerta de su habitación. Suelen acumular basura a su alrededor, en especial de la comida instantánea o a pedido que consumen. A menudo se encuentran tristes, pierden sus amigos, se vuelven inseguros, tímidos y hablan menos.

La mayoría de los hikikomori mantienen contacto con el mundo exterior solamente mediante el ordenador, la televisión y los videojuegos en línea. Sin embargo, en casos extremos, el hikikomori puede cerrarse incluso a esto y permanecer horas y horas sin realizar actividades de interacción o apreciación social en absoluto.

Podríamos hablar más sobre este fenómeno. Podríamos analizar como reaccionan los padres cuando el sujeto es joven, podríamos analizar que efectos produce este aislamiento y como de difícil es la recuperación y cual es el tratamiento, pero sería largo y además prefiero centrarme en lo que -por lo menos a mi- me interesa más.

En el actual estado de cosas, con un virus peligroso y que a muchos nos puede matar más indirectamente que directamente a consecuencia del deterioro que supone la carga en los sistemas de salud, cuando no -a otros- los matará de hambre, ese temor es propiciado por el constante bombardeo de noticias y se suma además la sensación de que los gestores de la pandemia, los políticos y hasta cierto punto los portavoces de las autoridades sanitarias, están más vendidos que las lechugas del mercado. El resultado es un temor acrecentado que propicia y mucho el fenómeno del aislamiento, llámalo “hikikomori” o “tío raro” si quieres, pero tenlo presente; es una realidad.
Empezamos a ver presenta la paradoja de que mientras unos intentan constantemente “escaquearse” de las normas restrictivas, saltarse los confinamientos perimetrales, municipales o los que sean, otros se aíslan incluso más de lo que se les pide.
Mucho cuidado! Porque sabemos que somos animal de costumbres y nos apegamos a los hábitos y costumbres con demasiada facilidad.
Seamos prudentes, pero no nos convirtamos en anacoretas. Debemos esforzarnos en mantener viva nuestra actividad social a pesar de las restricciones. Un solo ejemplo:

Déjate de Whatsappeos… llama a tus amigos, queda con ellos para dar un paseo al aire libre. Las cafeterías están cerradas, pero tu te llevas un termo con café y con esa iniciativa, verás como le brillan los ojos a tu amigo/a.


Somos seres sociales y la salud, nos va en ello. Intentemos no añadir más enfermedades sociales a las que ya desgraciadamente tenemos.

Cargarse de positividad

 

Para que negarlo; el año 2020 ha sido duro. Ahora todas las esperanzas parecen puestas en las vacunas contra la Covid-19, aunque también suenas voces que recuerdan que tan importante como la vacuna, es seguir con la investigación a fin de conseguir tratamientos eficaces para los que puedan ser infectados, que alivien las molestias y frenen los destrozos orgánicos a los que la infección puede llevar. 
No nos engañemos, seguimos en medio del combate, ganando alguna que otra batalla, pero muy lejos del final de la guerra.
Mientras, no olvidemos que pasar meses llenos de ansiedad, tristeza y soledad puede provocar fácilmente una espiral de negatividad de la que es difícil escapar.
El estrés crónico tiene la capacidad de ocasionar cambios en el cerebro. Acercarnos a la depresión y cuando estamos deprimidos, perdemos interés en hacer cosas que nos podrían hacer sentir mejor. Cosas edificantes y que ayudan
Para disfrutar plenamente de nuestras vidas en 2021, deberíamos romper con todos los hábitos destructivos que hemos ido adquiriendo y recuperar la energía vitalizadora.

Se me ocurren unas cuantas:

1. Ser servicial y amable con los demás
Hacer felices a los demás es una excelente manera de hacerte feliz a ti mismo.
Creo que lo sabes bien; pocas cosas ofrecen mas felicidad, que hacer feliz a otra persona. Desde un buen gesto de cortesía a una ayuda para solucionar algo. Trabajar con la sonrisa constantemente presente y una disposición colaboradora y alegre, simplemente te hará feliz. 

2. Hacer ejercicio
Las personas que hacen ejercicio también viven más. Una de las mejores cosas que puedes hacer para “reiniciar” tu cerebro es salir y tomar aire fresco durante un paseo, mientras corres o en una sesión enérgica de ciclismo. Fíjate que hablo de ejercicio, no de competición. Un poco de esfuerzo mas, del habitual hasta ahora. Dentro de tus posibilidades, pero con constancia. 

3. Come bien
El bienestar (de eso estoy hablando) lo determina el cerebro. Se ha demostrado que la falta de nutrientes puede conducir, a largo plazo, a daños estructurales y funcionales en el cerebro, mientras que una buena dieta está relacionada con una mayor eficacia cerebral. Pero, las dietas ricas en azúcares, grasas saturadas o calorías pueden dañar el funcionamiento de las neuronas. Por lo tanto, sea cual sea tu edad, recuerda mantener una dieta equilibrada, que incluya frutas, verduras y cereales. Edúcate en lo referente a tu alimentación. El solo hecho de hacerlo (educarte), potenciará tu autoestima.

4 Mantente socialmente conectado. 
Efectivamente, en estos tiempos pandémicos es más difícil. Tanto la soledad como el aislamiento social existen en todas las edades, géneros y culturas y han aumentado aún más con la pandemia de covid-19. Y lo malo es que sabemos que tiene efectos negativos en los procesos cognitivos y en el área de las emociones. 
Asegúrate de mantenerte al día con familiares y amigos, pero también amplía tus horizontes y trata de establecer nuevas conexiones. Incluso las “virtuales” son beneficiosas, siempre y cuando no se conviertan en las principales. Cultívalas todas.

5. Intenta aprender algo nuevo. 
No te voy a decir el qué. Aunque tengas tus aficiones de muchos años, aprender algo nuevo, no puedes ni imaginar los beneficios que llega a reportar, especialmente si ya empiezas a ser “veterano” o eres un auténtico “abuelete”. Un instrumento, juegos de magia, un idioma, jardinería, bonsái, dibujo o la cosa mas estrambótica que guardes en el cajón olvidado de las ilusiones. Adelante con ello! Es fabuloso.

6. Duerme bien, más y mejor.
El sueño es un componente esencial de la vida humana, sin embargo, muchas personas no comprenden la relación entre una buena salud cerebral y el bien dormir.
Mientras duermes, el cerebro se reorganiza, se recarga y elimina los subproductos de desechos tóxicos, lo que ayuda a mantener su funcionamiento óptimo.
El sueño es muy importante para transformar las experiencias en nuestra memoria a largo plazo, mantener la función cognitiva y emocional y reducir la fatiga mental.
El sueño también ejerce una fuerte influencia reguladora en el sistema inmunológico. Si obtienes la cantidad y la calidad de sueño óptimas, te darás cuenta de que tendrás más energía, un mejor bienestar y serás capaz de desarrollar tu creatividad y pensamiento. Y por si fuera poco, resulta que al dormir quemamos calorías.

Por último no olvides que todo esto, te hará sonreír más y mejor y tu sonrisa, créetelo, es muy importante. Ayuda a los demás mucho más de lo que puedas pensar.

De luces y túneles

La frase más oída, la más repetida en los medios. En boca de comentaristas, epidemiólogos, médicos, gente entrevistada en las calles…

“Por fin podemos ver la luz al final del túnel.”

Mucho cuidado, no vaya a ser que lo que vemos al final del túnel no sea otra cosa que un muro de espeso hormigón tapiando la salida y con un potente foco de luz cegadora dirigido hacia nosotros y alimentado por una forma de energía procedente de nuestra propia imbecilidad colectiva. 
Será mejor no imaginar salidas, hasta no llegar al final de túnel; creo.

Ellos

Ellos han sido educados bajo escasos principios de autoridad. En su tierna infancia se empezó a primar el “argumento” y la respuesta a sus “porqués” a aquel otro que decía: tus padres y también tus profesores saben que debe ser así, porque han vivido las consecuencias de hacer algo o no hacerlo . Debes aprender a confiar en la experiencia de los que te quieren.

Niño, eso no se hace
—¿Porqué?
Porque puede molestar a los demás.
—Pues que se aparten.
Pero ellos tienen derecho a estar ahí—responde la madre nerviosa.
—Y yo tengo derecho a hacer lo que hago.
Pero tu derecho se acaba donde comienza el de los demás—replica nuevamente la mujer.
—Pues dile a ellos donde comienza el mío. 
Y así fueron (y son) educados. Permitiéndoles una discusión argumental que no tiene ni pies ni cabeza, que puede durar hasta el infinito. 
Hay un mínimo principio de autoridad que siempre debería ser aplicado, como mínimo para que aquel que recibe la educación pueda llegar a entender que detrás de los argumentos están las vivencias, la experiencia de lo cotidiano. Entender que los principios de autoridad deben estar. 

Sus bisabuelos vivieron e hicieron la guerra. Sus abuelos pasaron miseria y dictadura, y se las vieron con “los grises” que no se andaban con chiquitas. Sus padres, con curros de mierda, crisis tras crisis, doblan turnos jugándose la vida contra el virus para que ellos puedan comprarse sus Nike. Y… ellos queman cosas contra un toque de queda por el derecho al botellón de mierda y cerveza barata.