Vegetalia

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Un repaso por este album que llamo Vegetalia. Fotografías mucho más convencionales de la parte de la naturaleza que estaba antes que nosotros y seguramente estará después. Es un incrustado desde la aplicación Flickr. Espero que se vea sin limitaciones.
Si pincháis sobre el centro del visor, las podréis ver a mejor tamaño; eso si, debereis soportar publicidad cada pocas fotos (unos segundos, como en YouTube).

Primavera

Quizás hoy es un día idóneo para hablar de la primavera. Sí, porque hace fresquito en el ambiente, y ayer llovió en el nordeste peninsular. El Sol se presenta hoy tímido y con un punto de recato. Es como si quisiera pasar desapercibido y no molestar demasiado.
La primavera se me antoja un símbolo de esa “idea raíz” que dice “Unidad en diversidad”. Y eso me parece porque Doña Primavera es una, pero distinta desde allí donde se perciba. Diferente en cada lugar e incluso me atrevo a pensar que diferente para cada quien la contempla, valora y disfruta.
Y el caso es que nuestros arbolitos bonsai, ya no requieren protección para posibles heladas. Se les puede ver “tirando” (brotando) aunque siempre un poco más tardíos que sus hermanos mayores. Y éstos, ya llevan unos días mostrando sus hermosas promesas que en su idioma floral, aseguran que más adelante, cuando lleguen los calores, nos ofrecerán jugosos frutos con que llenar nuestras cestas. Eso si; con el permiso de los pajaritos, que como diría un creyente, también son de Dios y para eso tienen el pico.

A ciertas edades, casi es inevitable preguntarse cuantas primaveras más nos será posible disfrutar. Pero eso al menos a mi, no me produce tristeza alguna y sí, me arranca una emoción de agradecimiento que es difícil de explicar.
Bienvenida primavera, bien llegadas golondrinas y con las baterías de las cámaras a punto, saldremos a dejar que esas humildes flores silvestres, nos acaricien el alma de nuevo.

Verde y amarillo

Dice la teoría de color que el matrimonio perfecto es el que se produce en una imagen cuando conviven el violeta y el amarillo. En la estrella de colorimetría, los veremos enfrentados uno delante del otro, mientras que el verde está justo al lado. Es posible que tengan razón los teóricos, pero esa propuesta (violeta/amarillo) se me antoja artificial y la busco cuando el desarrollo es para fotografías de objetos inanimados, para la publicidad y cartelería. Pero si se trata de un tema más cercano a lo bioesférico, me quedo con el verde y amarillo que según mi modesta opinión, solo lo supera el verde/rojo encarnado.
Para gustos, nacen los colores.

Humildades

Las conocí en mi juventud. Había estado ahorrando para poder adquirir un objetivo macro. Esos que son capaces de enfocar objetos desde muy cerca. Quería conseguir las mejores imágenes posibles de las rosas, los tulipanes, las orquídeas, los lirios y claveles  y todas las demás componentes de la aristocracia floral. Ellas posan mientras coquetean con las gotas de rocío y bailan al ritmo del viento, para desespero del fotógrafo que con la danza, no consigue fijar el enfoque.
A las flores de la corte, las encontraba en jardines preciosos, celosamente cuidados por aquellos jardineros que me miraban con desconfianza. Me llevé mas de un chasco por mis atrevimientos en acercarme tanto a las princesas del jardín. Y así transcurría el tiempo, hasta que un día decidí pasear por el bosque, solo y armado con mi lente de acercamiento.
Debían ser los primeros días de mayo, o quizás los últimos, no lo sé bien, pero lo que si recuerdo es como descubrí en aquel recodo del camino, cerca del borde del mismo, a lo que en sucesivos años, sería una fuente inagotable de imágenes y conocimientos. Y no de botánica precisamente.
Equipado con aquel Micro Nikkor en la cámara, recordé como mis profesores de fotografia (libros) mencionaban que para fotografiar correctamente a los niños, hay que situarse a su altura; agacharse hasta la altura de sus ojos. Y pensé que quizás debería hacer algo parecido con aquellas minúsculas florecillas. Y eso hice. Y descubrí un mundo de formas, huecos, texturas y colores, baños de luz y una enorme diversidad de cosas que despertaban mi inspiración al punto de ponerme nervioso.
Son esas flores cuyo nombre importa poco, son plebeyas, no tienen ni pizca de aristocracia floral, nadie las cuida, las riega la noche, son efímeras y mueren en las calores del verano. Pero son flores que hablan, y lo hacen con el fondo musical de la brisa entre las hierbas, sus vecinas. Sonidos que compiten con el zumbido de las abejas y los trinos lejanos de los pájaros escondidos en lo alto de los árboles. Flores que posan con humildad, que enseñan humildad.
Me enseñaron como se puede ser humilde sin renunciar a la luz y a ser discreto a pesar de tener tu brillo y tu color; sea el que sea.
Algún que otro picotazo de bichos me he llevado además de las fotos. Uno descubre una cantidad de vida espectacular cuando pone su cara a veinte centímetros del suelo.
Mas de cuarenta años después sigo ansioso a que llegue la primavera y los primeros calores del verano. Ahora me cuesta mucho mas bajar a la altura de mis amigas, pero ante esa belleza, no hay artrosis que valga.

Cerca del camino by Ricard Pardo [noxeus] on 500px.com