Paseos astrales #1

Paseo astral por el “Pla de Porqueres” (Ricard Pardo)

No sabemos cuanto tiempo queda en nuestro activo y sin embargo, vivimos como si lo tuviéramos todo.

Reflexiones personales.

Más allá (o quizás, antes que ellas) de las creencias personales, siempre cuestionables, suele surgir la necesidad de dar respuesta a esa pregunta machacona del ¿Cuál es el sentido de la vida?
Parece como que necesariamente e ineludiblemente la vida tenga que tener un sentido. Pero seamos sinceros. Esa pregunta puede plantearse de un modo más directo: ¿Porqué y para qué he venido a este mundo?
Las religiones y la filosofía tiene diferentes respuestas (o mejor dicho, intentos de respuesta) para resolver la incógnita. Me temo que en realidad solo son construcciones mentales, defensas ante la más que posible realidad de que no necesariamente tenga que haber un sentido; ni general ni particular.
Sin embargo, la edad y las experiencias vividas a lo largo de nuestras vidas, ofrecen la posibilidad de reflexionar, meditar o profundizar, sobre esta cuestión.
No creo que tenga que haber un sentido más allá del que tu mismo aceptes pensándolo. No me vale lo que diga Fulano o Mengano por muy “doctorado” que sea.
Posiblemente el sentido de la vida, su porqué y para qué, no sea otra cosa que aprovechar el tiempo y llegar a la estación término, con la sensación de no tener asuntos pendientes, nada pendiente de perdonar, ni nada pendiente de lo que ser perdonados. La paz con uno mismo, posiblemente sea la nota del “suficiente” de haber dado sentido a todo esto.

Primavera

Quizás hoy es un día idóneo para hablar de la primavera. Sí, porque hace fresquito en el ambiente, y ayer llovió en el nordeste peninsular. El Sol se presenta hoy tímido y con un punto de recato. Es como si quisiera pasar desapercibido y no molestar demasiado.
La primavera se me antoja un símbolo de esa “idea raíz” que dice “Unidad en diversidad”. Y eso me parece porque Doña Primavera es una, pero distinta desde allí donde se perciba. Diferente en cada lugar e incluso me atrevo a pensar que diferente para cada quien la contempla, valora y disfruta.
Y el caso es que nuestros arbolitos bonsai, ya no requieren protección para posibles heladas. Se les puede ver “tirando” (brotando) aunque siempre un poco más tardíos que sus hermanos mayores. Y éstos, ya llevan unos días mostrando sus hermosas promesas que en su idioma floral, aseguran que más adelante, cuando lleguen los calores, nos ofrecerán jugosos frutos con que llenar nuestras cestas. Eso si; con el permiso de los pajaritos, que como diría un creyente, también son de Dios y para eso tienen el pico.

A ciertas edades, casi es inevitable preguntarse cuantas primaveras más nos será posible disfrutar. Pero eso al menos a mi, no me produce tristeza alguna y sí, me arranca una emoción de agradecimiento que es difícil de explicar.
Bienvenida primavera, bien llegadas golondrinas y con las baterías de las cámaras a punto, saldremos a dejar que esas humildes flores silvestres, nos acaricien el alma de nuevo.

El mercadillo

Antes de ubicarme en el pueblo donde ahora vivo, lo estaba en Girona y muy cercano, hay un pueblecito que se llama Quart. Los domingos por la mañana se monta un mercadillo mayoritariamente de frutas y verduras, algún puesto de embutidos, otros de flores, ropa barata, frutos secos y salazones.
Era un entretenimiento y una costumbre que ya derivaba de la que tenía mi padre de ir a comprar el pan, los domingos, a ese pueblo. El trayecto de poco más de 5 km. sirvió, hace ya algo más de medio siglo, para complementar los estudios de la auto-escuela, bajo la vigilancia de un padre amoroso.
Esta foto, la tomé en noviembre de 2016, posiblemente una de las últimas veces que visité el mercadillo, antes de mi cambio de Girona a Sils.

Ni siquiera los mismos fotógrafos que estilamos esta forma de fotografía, nos ponemos de acuerdo en como llamarle a esta forma de fotografía. Impresionismo para algunos, nuevo arte para otros, abstracciones… me da igual. Yo acuñé varios términos para relacionarlos con este modo de trabajar la imagen, pero sin la pretensión de bautizar este estilo, género o como quieras entender la forma de expresión. Empecé a hablar de fotografía tangencial (Tangential photography) y también de “color tímido” (Shy color experience). Pero sobre todo, lo que creo que importa es la decisión de usar la técnica fotográfica como una herramienta interpretativa. La materia prima es la toma fotográfica, pero la obra, se construye en una post-edición laboriosa y que sale de la inspiración del fotógrafo. Inspiración que se alimenta de valores sustancialmente subjetivos: sueños y ensueños, fobias, filias, deseos, tendencias… siempre personales y predispuestas a introducirse en el alma creativa.

Por supuesto que no soy el único en practicar este modo de fotografía. Pondré solo dos ejemplos. Dos con los cuales más empatizo:
-Irma Hasselberguer (verla en Flickr, Web de Autor o en este mágnífico vídeo que os recomiendo)

-Daniel Castonguay (verlo en su web de autor o en esta galería)

Tengo la impresión (puedo estar equivocado) de que este modo fotográfico nació por evolución de la fotografía callejera (Street photography), pretendiendo evitar la identificación de sujetos y centrándose en las atmósferas envolventes o circunstanciales.
No es mi caso, ya que mi tendencia a expresarme en este modo, nació con un proyecto que titulé “Vegetalia” del cual publicaré muestras aquí en un futuro cercano. Pero sí, además de los vegetales, también caí en el embrujo de las piedras urbanas y de la fascinación por “antropos”

Y en esto andamos a a esto me refería cuando días atrás hablaba de que había un tiempo y era suficiente para no perderlo.

Recuerdo que en este blog (multi-temático) comento sobre mis fotos o Fotografía, pero mis fotos se exponen en la plataforma Tumblr (al menos de momento)

Sakura

foto: ©Kiyoshi Yamguchi

Silence -Sakura
Así titula el autor a esta fotografía. “Silencio – Flores de cerezo.
Adoro la fotografía conceptual. Es mi favorita y la menos practicada y conseguida por mi.
Se muy bien, lo difícil que resulta explicar a según quien, que la fotografía es algo más que el anodino ejercicio de reproducir escenas de postal. Hay aficionados a la fotografía incapaces de abandonar o superar esos temas. Parece que -para ellos- el propósito de las tomas es llevarse a casa los paisajes, edificios, flores, monumentos que encontrarían en cualquier quiosco en formato de postal. Pasan años y los ves continuando con esa práctica fotográfica.
Pero la fotografía es mucho más. Eso, puede estar bien como primera etapa de un viaje interesante. Luego debería llegar el ansia por experimentar el aprovechamiento de las diferentes luces posibles y mas tarde la manipulación de la luz, o lo que sería explicado de otro modo, iluminar uno mismo el objeto o sujeto que se quiere fotografiar.
Se empieza por analizar el paisaje de postalita y tratar de ver como las diferentes horas de luz, e incluso las diferentes estaciones el año, modifican la estética del lugar. Entonces se escoge. Y este escoger, ya es un primer paso.
El paso siguiente, probablemente se aborde cuando sucede la inquietud por trabajar con elementos próximos. Desde una persona a la que retratar, pasando por un bodegón o naturaleza muerta, o simplemente un espacio interior como bien podría ser un mueble cerca de una ventana. Cuando se presenta esa inquietud, es más que probable que sientas la necesidad de iluminar de diferentes formas alterando con ello, la percepción de los volúmenes y las texturas. En este momento ya estamos hablando el idioma fotográfico.
Y el siguiente paso, llega cuando no solo queremos transmitir el aspecto de las cosas, sino que queremos transmitir sensaciones, inquietudes, preguntas, animosidades al observador. Esa es la autentica fotografía vestida de largo. Y abarca todos los géneros. Desde la calle, al retrato de estudio o cualquier otro que te guste. Ahí está el dialogo entre el creativo y el observador.
Fijémonos como juega Yamaguchy con la situación de esas ramas metidas en un jarrón que tienen brotes florales de cerezo. Situadas en lugar que produce una sensación casi angustiante y poco adecuada para la supervivencia de la planta: oscuro. Unas cajas de madera y esa especie de escalera apoyada son suficientes elementos para recordarnos un desván. Y es que la administración de elementos es otro gran secreto del arte fotográfico: La síntesis de los elementos. Lo que puedas generar (explicar, motivar…) con tres, no lo hagas con más. Menos es más.
La pregunta es inevitable: ¿Qué hacen esas flores en un lugar como eses? ¿flores de cerezo en brote y en un jarrón? ¿Quién y para que las han puesto ahí?
Y el fotógrafo responde con la primera palabra del título: silencio o lo que es lo mismo; no hay respuesta.
Te está diciendo: quédate con la incógnita; eso es lo que quiero.

memories

Solo son fotografías intranscendentes pero que curiosamente mi mente consigue relacionar con momentos y circunstancias que deleitan el ensueño que supone pasear por los pasados recreados. Instantes pretéritos que alimentan la emoción de sentirse vivo, de haber vivido. Sentimientos de agradecimiento que afloran. Partículas de felicidad que chocan entre ellas resultando en un universo interior que brilla.

Una corona lunar.

Una corona lunar con Júpiter y Saturno
Créditos de imagen & Copyright: Alessandra Masi

Me complace traer a mi espacio esta preciosidad de fotografía de Alessandra Masi y que publica la web de la NASA en su apartado “La foto del día”. Una fotografía nocturna que resulta cargada de hermosos elementos astronómicos.

Explicación: ¿Por qué una luna nublada a veces parece colorida? 
El efecto , llamado corona lunar, es creado por la difracción  de la luz mediante las gotitas de agua de tamaño similar en una nube intermedia pero en mayor parte transparente. Dado que la luz se compone de diferentes colores que tienen diferentes longitudes de onda , cada color difracta de modo diferente. Las coronas lunares son uno de los pocos efectos de color de la mecánica cuántica que se pueden ver fácilmente a simple vista. La corona solar  también se hace a veces evidente y es un fenómeno idéntico. La imagen compuesta presentada fue capturada unos días antes de la Gran Conjunción cercana entre Saturno Júpiter el mes pasado . En primer plano, podemos ver el pueblo italiano de Pieve di Cadore y las montañas Sfornioi , justo detrás.

Nota: Algunos enlaces de la explicación llevan a contenidos en inglés, pero tu navegador los puede traducir fácilmente