Nostalgia

Estos días la nostalgia me pincha en el alma. Y solo han pasado dos meses y medio desde mi última visita a mi querida Girona.
Cuando decidí trasladarme al pueblecito de Sils, la idea era que el traslado no suponía un alejamiento de la ciudad, porque tanto por la poca distancia como por los medios de transporte al alcance, era lo más parecido a situarse en un barrio de las afueras.
Desde mi casa en el pueblo hasta el centro de la ciudad, me separan mas o menos 15 minutos.
Parece increíble que un maldito y microscópico artilugio biológico cuya secuencia genómica no llega a las 30.000 letras, pueda desbaratar a todo un planeta, al punto de que son incontables los que morirán sin haber sido siquiera infectados.
En el actual estado de las cosas, Girona me parece lejana y esa sensación tiene una carga psicológica que me afecta mucho más de lo que pudiera haber imaginado.
Perdonad la expresión, pero es una auténtica putada que en los años que conforman los capítulos finales de una vida, no puedas, mientras la salud aún lo permite, disfrutar de esas pequeñas cosas, que no por pequeñas son menos importantes.
En la foto podemos ver una parte del llamado Passeig de José Canalejas, con esa barandilla de piedra artificial a moldes, que lleva ahí unos 90 años. Es el “mirador” por excelencia para la toma de fotos de las casas asomadas al rio Onyar y que conforman una de las imágenes mas icónicas de la ciudad.
A continuación una imagen de 1930 que vendría a ser el lugar que el fotógrafo tenía a su espalda en la primera foto. Una foto ésta que habría estado tomada desde alguna de las casas mencionadas:

Esperemos que estos confinamientos que no nos permiten salir del municipio acaben pronto. Tanto mis cámaras, como mi laringe voz, se están atrofiando.

Porción o detalle interpretado, de las casas sobre el Rio Onyar en la ciudad de Girona. Casas que se fueron construyendo sobre la muralla medieval que corría paralela al curso del rio y que con los años fueron añadiendo alturas. A continuación una fotografía más panorámica del conjunto arquitectónico:

Girona. Casas asomadas al rio Onyar

En la escalinata

Ricard Pardo. Nikon  Nikkor 300 mm.  1/250″ f:11

La escalinata de la Catedral de Girona constan de 90 peldaños de piedra numulítica, divididos elegantemente en tres tramos gracias a anchos rellanos. En los lados se construyeron barandillas de balaustres con varios pilares rematados por bolas. Los escalones de los dos últimos tramos, son los más anchos con 23,30 m. La construcción encaja perfectamente con el extremismo espacial y la teatralidad propias del barroco. La escalinata, junto con la fachada y el campanario de la Catedral y los edificios adyacentes, conforman un singular espacio urbano.

En unos documentos de 1035 y 1043 ya se menciona la existencia de unas escaleras para acceder al templo. Aun así durante los periodos románico y gótico, los esfuerzos se centraron en la construcción del templo dejando abandonada la cuestión de la escalinata.

El primer proyecto importante se inició en 1607, con la construcción de una nueva escalinata siguiendo un plano parecido al actual. Bajo el impulso del obispo Francisco De Arevalo de Zuazo (1598-1611), las obras adquirieron un ritmo constante y en 1610 se acababa el primer rellano. Pero bien pronto se retardaron de nuevo los trabajos, permaneciendo en un estado lastimoso todo el proyecto hasta el 1690. El enero de 1691 se colocaba la primera piedra, de los tramos restantes Y en el mes de julio de 1694 se daban por acabadas las obras que todavía hoy podemos contemplar, (salvo unos pocos peldaños añadidos al final, recientemente,  entre los años 1904-1907).

(Wikipedia)

Pretensiones dalinianas y malsanas

Si Dalí se permitió reblandecer relojes, ¿porqué iba yo a ser menos? Al fin y al cabo puedo estar tan loco o más de lo que estaba él. Lástima de no tener ni la enésima parte de su genio.

El recién pasado solsticio, hizo exactamente tres años que me mudé a mi domicilio actual. Dejé de ser administrativamente “gironí” para pasar a ser “silenc”. Suelo decirles a mis amigos que cuando estoy despierto vivo en Sils y cuando estoy dormido, en los sueños, sigo viviendo en Girona. 
Con esta maldita pandemia, he estado mucho sin “bajar” a Girona. Esa es la expresión, que dicho sea de paso, no entiendo del todo, porque normalmente cuando viajamos hacia el norte solemos decir que subimos. Pero bueno; sea como sea, teño saudade de vostede, tinc enyorança de vostè. tengo añoranza de usted, senorita Gerunda.

Estas casas, asomadas al rio Onyar, quizás sean una de las postales mas típicas de la ciudad. El conjunto arquitectónico (que la foto no muestra entero; hay más hacia la derecha) está compuesto por edificios, muchos con dos siglos de historia a cuestas y sus correspondientes arreglos, apaños y transformaciones.
Doy fe de que sus paredes y esquinas, no son como las de las foto, sino rectas como debe ser. Al menos la última vez que las vi.

El lago de Banyoles

Banyoles, Girona.

El lago de Bañolas es de origen tectónico y cárstico. Se formó en la época cuaternaria, hace unos doscientos cincuenta mil años. Los movimientos tectónicos producidos por la formación de los Pirineos abrieron la falla del Ampurdán. La erosión y otros fenómenos geológicos crearon la zona lacustre.
El primer lago de Bañolas tenía una extensión muy superior a la actual, inundando las riberas unos 6 u 8 metros por encima del nivel actual de las aguas
Muchos científicos sostienen que el origen de las aguas del lago está relacionado por las pérdidas de los ríos Ter y Fluvià. Los estudios llevados a cabo en el siglo XX demuestran que el lago se alimenta de manera subterránea de los acuíferos provenientes del norte y del oeste, en la zona de la Alta Garrocha.
El agua del lago de Bañolas proviene de la Alta Garrocha, donde se filtra y discurre a través de una serie de canales subterráneos conectada con los acuíferos. El agua brota en tres niveles diferentes formando la cuenca lacustre, que se compone de los riachuelos de Espolla y Usall, la laguna de San Miguel de Campomayor y el lago de Bañolas, pero también discurre agua superficial hacia el lago, a través de los riachuelos naturales de Estunes, Vilà, Deus, Marquès, Tanyers, Castellana, Can Morgat y Lio, que suponen el 10 % de las aportaciones totales de agua al lago.

Un entorno idílico que difícilmente puedo sacar de mi corazón. 

Grisa i fosca (Gris y oscura)

Girona, las casas asomadas al rio (dramatización)
Jose Pla es un escritor muy apreciado en la cultura catalana. Nacido en un pueblo de la provincia de Girona (Palafrugell) estudió en el Colegio de los HH.Maristas en Girona, (yo también) donde estuvo interno.
Pla, hizo una descripción de la ciudad de Girona de aquella época en la que la califica de ciudad gris y oscura, fúnebre, cerrada y abundante en curas, monjas y militares. Los que han leído a Pla saben redimensionar en la justa medida las cuantificaciones que hace el escritor, un tanto tendente a la maximización. Aún así no está exento de cierta objetividad.
Girona, hizo un cambio espectacular cuando empezó a llamarse así. (antes Gerona). Con la llegada de la democracia y un par de buenos alcaldes, de gris y oscura pasó a ser brillante y poco después, al convertirse en ciudad universitaria, alcanzó una vitalidad y luminosidad que nada tiene que ver con la descripción de Pla.
Yo he vivido como vecino, las dos épocas y por eso, tengo mi propia versión fotográfica de la visión de la Girona o Gerona gris y oscura.

Aunque visto desde el ángulo contrario, este es el aspecto real del entorno hoy día