El sabor de la naranja

Ignoro porqué razón, pero súbitamente me llegó a la mente uno de esos flashes que aparecen como estrellas fugaces en los cielos de la memoria. Súbitamente apareció el recuerdo de un sabor entre ácido y dulce y el tacto de un líquido mojándome descontroladamente el entorno de la boca. En la memoria, la escena parece tener un entorno que me retrotrae a los tiempos de una infancia feliz y me devuelve al patio trasero de aquella casita donde crecí. El sabor de la naranja casi parece real. Tan real como la voz de mi madre enfadada gritándome que coma despacio. 
Me parece tener, buceando en el recuerdo, la misma ansia por salir pitando hacia la calle de nuevo para seguir jugando con los otros niños. No se bien si soy yo o es el recuerdo el que mira el patio y ve en un extremo a papá dentro del gallinero dando maíz a las gallinas, mientras el gallo protesta por esa invasión de privacidad. 
Me sonrío y muevo suavemente la cabeza como negando. Salto hasta la cocina y “me robo” una naranja. Que fortuna tenerla! Después de quitarle la piel con prisas y sin pausas, me parece estar tragando saliva como el perrito de mi hija cuando nos ve comer. Tengo la impresión de que la lengua no me cabe. La parto en dos y me meto toda una mitad en la boca. El jugo rezuma y brota de mis labios que apenas pueden cerrarse e inundan la barba blanca y gotea sobre mi camisa. El segundo trozo penetra en mi orificio bucal apretado por el dedo índice aumentando el desastre. Solo faltaban las risotadas para dejarlo todo, ahora si, pringado de zumo.
Soy feliz. He vuelto a 1957 en un plís plás… que sencilla es la vida (a veces)

La semilla

 

Incluso la más lenta de las semillas, aquella que más requisitos demanda para germinar, llega un momento, por mucho que tarde en el que consigue que un pequeño punto de verdor, emerja y se abra camino entre los gránulos de la tierra y empiece a recibir los rayos de luz, la frescura de la brisa y el agua de la lluvia.

 

A las que amé

 

Porque el amor es es un suceso. Un suceso que no produce titulares en los periódicos, pero si llena páginas en nuestra vida. Porque el amor permanece incluso después de apagarse. Quizás con otro olor, con otro sabor. Porque deja residuos que florecen incluso más allá de que su semilla eclosione en terrenos de odios y reproches. Porque pase lo que pase y mengüe como mengüe, es algo maravilloso que a pesar de lo largo del tiempo y lo ancho del espacio, tu y el otro coincidáis en un momento para cruzar una mirada. Porque el amor puede vivir en el recuerdo transformado en dulce ternura, aún y a pesar de todo y sobre todo, por eso y solo por eso…

Entre mis sueños te veo
a mi lado otra vez, 
con tu rostro tan sereno
y su blanca palidez

Nota:
Esta pieza musical de Procol Harum (1967) e inspirada en una pieza de Bach, formaba parte del repertorio de un grupo musical en el que yo cantaba. Medio siglo después puedo apreciar (entonces era imposible) la belleza del órgano cuando suena absolutamente apartado del resto instrumental. 
Ahora, sería imposible que mi voz que jamás volvió a cantar mas allá del año 1971, alcanzara los registros necesarios, pero la emoción sigue exactamente igual que entonces. Es algo parecido a lo que escribía mas arriba sobre el amor acontecido y la relación que ocasiona. Puede finalizar la relación, pero el amor siempre deja una huella de algún modo u otro, imperecedera.

Hoy nos vamos de paseo

Video en 4K. Se sugiere ver a pantalla completa


El Half Dome (que significa, literalmente, «media cúpula») es un domo granítico situado en el extremo oriental del valle de Yosemite, California, siendo probablemente la imagen más famosa del Parque nacional de Yosemite. La cresta granítica se alza 1440 metros por encima del nivel base del valle.
Todavía en la década de los años 1870, el Half Dome se consideraba imposible de escalar. Actualmente se puede ascender a través de varias rutas desde la base del valle, utilizadas por miles de montañeros que alcanzan la cima cada año. La ruta más común de ascenso tiene una distancia de 13,5 kilómetros. La parte final se realiza siguiendo una vía de cables a través de la cara oriental. La vía de cables fue construida en 1919. En 2011, Alex Honnold escaló esta pared en estilo solitario libre en 1 hora y media siendo el primero en hacerlo.
Fuente: Wikipedia

Diferencias (reeditado)

“Que fácil resulta caer en la postura del desprecio a las diferencias. Despreciar aquello que simplemente es diferente; que se presenta en otra forma,  que piensa de otro modo. En el fondo nos mueve el miedo a lo nuevo, a lo que no conocemos. En el fondo cerramos nuestra mente de modo que el desafío a la aceptación de lo nuevo,  se parece a un muro que no nos permite ver ni la belleza del paisaje ni las ventajas de lo novedoso.”

Y sin embargo tender la mano al diferente y aprender de él, es el único modo que tuvimos  hace muchos siglos, de empezar a salir de la cueva. Tender la mano al diferente, curiosear en sus cosas, desearlas tuvo una consecuencia: el trueque el intercambio, el comercio. También la cultura.
Pero el miedo a lo nuevo, al diferente sigue persistiendo. Sigue generando prejuicios, injusticias, abusos. Es el reto de la humanidad, el respeto y la convivencia. El mestizaje.