El silencio de los corderos

 Como si de corderos prestos a ser degollados se tratara. Así mantenemos nuestra actitud pasiva y derrotada. Borregos sin criterio. Mas “programados” que educados y con el constante pensamiento en el centro de la frente: “Vaya yo caliente, ríase la gente”
Pagamos la electricidad más cara de Europa con diferencia, pero eso si; caen cuatro copos de nieve (esta vez Filomena ha soltado más de cuatro), tenemos un temporal de viento, o simplemente se sobrecarga una línea (por falta de previsión de las compañías) y ya tenemos pueblos enteros horas y horas sin energía, con ancianos “pelándose” de frío y con dificultades derivadas, de toda índole.
En otra área, diferenciada y seguramente para algunos mucho menos importante, con lo cual discrepo:
Usamos alegremente Whatsapp. Nos obliga a admitir y firmar una nueva política de privacidad, mediante la cual, los datos que generan nuestros contenidos de mensajería (desde un saludo a tu primo del pueblo, hasta un meme político o una espontánea expresión de disconformidad con algún hecho político) serán compartidos y añadidos (como datos) a la enorme maquinaria feudal que supone Facebook. Y nos quedamos tan anchos sin siquiera tratar de saber que implicaciones conlleva. 
Y a mi que me importa, contestan muchos cuando les hablas del peligro de las violaciones de privacidad. No tengo nada que ocultar… Cretinos!
Son los mismos que luego protestarán a grito pelado cuando se informa de la posibilidad de llevar un registro de vacunados de la Covid. 
Por cierto, por si a alguien le interesa hay alternativas muy viables a Whatsapp:
Por un lado está “Telegram” aunque más parece una mezcla de Twitter y Whatsapp, gracias a sus canales temáticos. 
Y luego está “Signal” que simplemente es un Whatsapp mejorado y que está creciendo como la espuma en los países donde la consciencia popular sobre estos temas es más manifiesta.
En España no; aquí seguimos balando con la aplicación propiedad de Mark Zuckerberg

 App. Telegram en Play Store

App.Signal en Play Store

Liderterrorismo

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 En tiempos oscuros y conflictivos es cuando se tambalean los pilares que sostienen la civilización. Un profeta, fundador de una religión, precisamente en un lugar donde el Islam dominaba en enorme mayoría, conocida como la Fe Bahá’í, afirmaba en las últimas décadas del siglo XIX:

Pronto, el actual pergamino del orden, será recogido y un nuevo rollo será desplegado.

Hablaba y profetizaba sobre un Nuevo Orden Mundial. Y más allá de la credibilidad que a cada cual, le puedan ofrecer la afirmaciones proféticas relacionadas con lo religioso, lo cierto es que con una vinculación  más o menos aparente, discutible o verificable, se divisan en el horizonte más o menos cercano, aires de cambio. Cambios que quizás no tengan mucho que ver con los anuncios de ese profeta (Bahá’u’lláh) pero que vienen propiciados por lo que yo llamo “herramientas de cambio” y que trabajan sin que nadie puede detener sus acciones sobre la mesa de trabajo de los tiempos que transcurren. 
El aumento de los populismos en el medio político. El aumento de las diferencias sociales. El cambio climático. Los procesos migratorios. Las amenazas de la crisis del agua. El permanente estado de desequilibrio de Oriente Medio. Son herramientas de cambio que palidecen la preocupación actual por una pandemia sin que ello menoscabe un ápice de su peso y fuente de dolor. 
Son tiempos que ensucian el ambiente y donde muchas cosas parecen derretir,  disolver o desvanecer, la confianza en todo aquello que se fundó para guardar el orden y el bienestar. Nace una nueva palabra que la prensa a utilizado antes de que sea oficializada como lo fue en su día “ciberterrorismo” Una palabra horrible y que causa desazón, intranquilidad. La palabra es liderterrorismo


Cargarse de positividad

 

Para que negarlo; el año 2020 ha sido duro. Ahora todas las esperanzas parecen puestas en las vacunas contra la Covid-19, aunque también suenas voces que recuerdan que tan importante como la vacuna, es seguir con la investigación a fin de conseguir tratamientos eficaces para los que puedan ser infectados, que alivien las molestias y frenen los destrozos orgánicos a los que la infección puede llevar. 
No nos engañemos, seguimos en medio del combate, ganando alguna que otra batalla, pero muy lejos del final de la guerra.
Mientras, no olvidemos que pasar meses llenos de ansiedad, tristeza y soledad puede provocar fácilmente una espiral de negatividad de la que es difícil escapar.
El estrés crónico tiene la capacidad de ocasionar cambios en el cerebro. Acercarnos a la depresión y cuando estamos deprimidos, perdemos interés en hacer cosas que nos podrían hacer sentir mejor. Cosas edificantes y que ayudan
Para disfrutar plenamente de nuestras vidas en 2021, deberíamos romper con todos los hábitos destructivos que hemos ido adquiriendo y recuperar la energía vitalizadora.

Se me ocurren unas cuantas:

1. Ser servicial y amable con los demás
Hacer felices a los demás es una excelente manera de hacerte feliz a ti mismo.
Creo que lo sabes bien; pocas cosas ofrecen mas felicidad, que hacer feliz a otra persona. Desde un buen gesto de cortesía a una ayuda para solucionar algo. Trabajar con la sonrisa constantemente presente y una disposición colaboradora y alegre, simplemente te hará feliz. 

2. Hacer ejercicio
Las personas que hacen ejercicio también viven más. Una de las mejores cosas que puedes hacer para “reiniciar” tu cerebro es salir y tomar aire fresco durante un paseo, mientras corres o en una sesión enérgica de ciclismo. Fíjate que hablo de ejercicio, no de competición. Un poco de esfuerzo mas, del habitual hasta ahora. Dentro de tus posibilidades, pero con constancia. 

3. Come bien
El bienestar (de eso estoy hablando) lo determina el cerebro. Se ha demostrado que la falta de nutrientes puede conducir, a largo plazo, a daños estructurales y funcionales en el cerebro, mientras que una buena dieta está relacionada con una mayor eficacia cerebral. Pero, las dietas ricas en azúcares, grasas saturadas o calorías pueden dañar el funcionamiento de las neuronas. Por lo tanto, sea cual sea tu edad, recuerda mantener una dieta equilibrada, que incluya frutas, verduras y cereales. Edúcate en lo referente a tu alimentación. El solo hecho de hacerlo (educarte), potenciará tu autoestima.

4 Mantente socialmente conectado. 
Efectivamente, en estos tiempos pandémicos es más difícil. Tanto la soledad como el aislamiento social existen en todas las edades, géneros y culturas y han aumentado aún más con la pandemia de covid-19. Y lo malo es que sabemos que tiene efectos negativos en los procesos cognitivos y en el área de las emociones. 
Asegúrate de mantenerte al día con familiares y amigos, pero también amplía tus horizontes y trata de establecer nuevas conexiones. Incluso las “virtuales” son beneficiosas, siempre y cuando no se conviertan en las principales. Cultívalas todas.

5. Intenta aprender algo nuevo. 
No te voy a decir el qué. Aunque tengas tus aficiones de muchos años, aprender algo nuevo, no puedes ni imaginar los beneficios que llega a reportar, especialmente si ya empiezas a ser “veterano” o eres un auténtico “abuelete”. Un instrumento, juegos de magia, un idioma, jardinería, bonsái, dibujo o la cosa mas estrambótica que guardes en el cajón olvidado de las ilusiones. Adelante con ello! Es fabuloso.

6. Duerme bien, más y mejor.
El sueño es un componente esencial de la vida humana, sin embargo, muchas personas no comprenden la relación entre una buena salud cerebral y el bien dormir.
Mientras duermes, el cerebro se reorganiza, se recarga y elimina los subproductos de desechos tóxicos, lo que ayuda a mantener su funcionamiento óptimo.
El sueño es muy importante para transformar las experiencias en nuestra memoria a largo plazo, mantener la función cognitiva y emocional y reducir la fatiga mental.
El sueño también ejerce una fuerte influencia reguladora en el sistema inmunológico. Si obtienes la cantidad y la calidad de sueño óptimas, te darás cuenta de que tendrás más energía, un mejor bienestar y serás capaz de desarrollar tu creatividad y pensamiento. Y por si fuera poco, resulta que al dormir quemamos calorías.

Por último no olvides que todo esto, te hará sonreír más y mejor y tu sonrisa, créetelo, es muy importante. Ayuda a los demás mucho más de lo que puedas pensar.

Los riesgos que afrontamos

Si la confianza en las instituciones desaparece, nuestra civilización se vendrá abajo.  (Yuval Noah Harari)

 

Como suelo decir muy a menudo: “si tienes ” (en este caso) 49 minutos utilízalos dando preferencia a escuchar ( y si no sabes inglés están los subtítulos), para poder incorporar en tus criterios sobre la actual situación de la sociedad, algunos valores argumentales más. Y si no tienes 49 minutos o no quieres emplearlos en esto; pues nada, ancha es la pradera. 
La gran ventaja de estos videos, es que además de estar perfectamente subtitulados* te permiten ir parando y arrancando tantas veces sea necesario. Paras la entrevista (pulsar la barra espaciadora) por ejemplo, para tomar una nota. Puedes retroceder (con las teclas de dirección ◄izquierda o derecha ► y a razón de 5 segundos por pulsación. 
A riesgo de hacerme pesado, de vez en cuando aparecerán propuestas como esta.
*Deberían funcionar los subtítulos (si todo está bien en tu máquina) pero si no es así, puedes situar el cursor en la parte inferior de la ventana del video y aparecerán unos iconos. El segundo que recuerda remotamente a una radio, debe tener una línea roja en su parte inferior. Si no pínchalo y deberían aparecer los subtítulos. 

 

Disculpas por no celebrar

Yemen 2016. Nada ha cambiado cuatro años después.
Permitidme que no sea expresivo en cuanto a las emociones que en forma de deseos de paz y felicidad aparecen por costumbre y tradición en estos días. Quizás, si así fuera todo el año, sería más hermoso. 
Pero yo no tengo nada que celebrar. Prefiero renunciar a lo festivo de modo parecido a como renuncié al “cómodo” aplauso desde el balcón. Prefiero recogerme en mi mismo y en mi hogar. Cercano a la soledad porque la vida me ha llevado a esta situación; pero no abandonado, ni por nada ni por nadie. Recogido; que resulta una palabra mucho más positiva que la de confinado. Recogido y comprobando que las libertades recortadas, tienen mucho menos peso que las libertades conservadas en esa balanza que se llama bien común. 
No tengo nada que celebrar cuando los conflictos armados, siguen cortando de raíz, vidas, sueños y esperanzas de gentes que no tienen otra culpa que la de haber nacido en un determinado lugar. No puedo quitar de mi mente las imágenes de los niños destrozados en Siria, moribundos por el hambre en el Sudán del Sur, sedientos en Yemen. Solo por citar algunos conflictos.
No tengo nada que celebrar mientras en mi país cientos de miles de familias no tienen un solo ingreso que les permita vivir con la mínima dignidad. No tengo nada que celebrar cuando al contemplar el mar que me es cercano, veo en su infinito azul, demasiadas vidas truncadas o supervivientes rotos por el desespero ante el abandono.
No tengo nada que celebrar y menos aún que hace algo más de 2000 años, naciera un niño, supuestamente divino para mayor gloria y beneficio de unos cuantos purpurados, del Corte Inglés y de otros sinvergüenzas similares que llenan sus bolsas con las tradiciones autoimpuestas. ¿Qué queréis que os diga? – Así lo vivo y así lo cuento.
Mis deseos hacia vosotros, no se limita a unas fiestas y un amanecer de un nuevo año. Mis buenos deseos son los mismos que los de 14 de marzo, 21 de junio, 20 de agosto o cualquier otro día. Están siempre ahí. Se habla mucho de la “alegría navideña” pero yo solo veo un artificioso velo, lleno de brillantes abalorios que pretende ocultar por unos días, las miserias del mundo, la insolidaridad, el egoísmo… Pero claro,  no lo consigue. Como iba a poder…?
No me olvido del precioso brillo de emoción en los ojos de nuestros pequeños. No sería yo quien tratara de apagarlo, ni un poquito. Pero la niñez dura lo que dura y se impone la madurez, el orden jerárquico de las cosas. 
No veáis entonces ningún tipo de desaire, en mi silencio de estos días que llegan, ni por la falta de contestación a cualquier forma de felicitación o buen deseo que me expreséis. Por poco que me conozcáis, sabéis que lo agradezco. Pero lo hago con el corazón encogido.

Invacunable.

Esta pandemia ha sacado a la luz algunas cuestiones que no es que fueran desconocidas hasta entonces, pero que una vez nos hemos visto metidos en situación, se han evidenciado sobre el terreno dando la medida acotada de su importancia y lo que suponen para el bien común.
Es pura antropología social, básicamente urbana, pero por lo general extensible al conjunto de las capas que componen la sociedad.

Algunas cosas que creo haber aprendido, especialmente desde marzo y hasta el día de hoy:

  • La educación recibida por la generación nacida a partir de los ochenta, ha dado como resultado una sociedad demasiado repleta de contestatarios. 
  • Los contestatarios se creen defensores de causas, pero en realidad solo confunden sus intereses individuales con la libertad.
  • La llamada opinión pública, no favorece para nada el desarrollo de una opinión personal.
  • La pandemia más peligrosa e invacunable es el egoísmo, que desemboca en falta de solidaridad colectiva. (Primero yo, después yo y si queda algo, para el que lo agarre primero)
  • Los políticos no aceptan asesoramiento. Lo escuchan, hacen público que han escuchado, pero luego no actúan en relación con lo aconsejado, sino en relación con lo que más les conviene. 
  • Las dictaduras controlaban a las masas mediante la ignorancia y el miedo. En ocasiones tolerando las drogas. Pero algunas democracias hacen lo mismo o muy parecido, usando una educación sesgada, la televisión y los medios. 
  • Estado de derecho, en realidad significa “Estado de derecho económico” pues es evidente que el derecho es de quien puede comprarlo.
  • España es el único país del mundo donde los chorizos, en vez de cordelito para cerrar la tripa, llevan corona.
  • Una constitución debería ser cualquier cosa, menos virgen. A cierta edad, debería poder, como mínimo recibir alguna caricia y cambiar de vestimenta sin pudor.
  • Hay más cosas, pero me las guardo, que luego todo se sabe…

Fotografia Draken4130, en Deviantart.